Patología de época II

Las segundas partes casi nunca son buenas, y nadie se acuerda de los que salen segundos, como decía Bilardo. Todo lo anterior es un repaso de algunas ideas sueltas pero que me parece necesario que uno tenga en presentes a la hora de tratar de entender cómo es que a veces nos cruzamos con más casos de un tipo u otro, ya sea en la bibliografía, donde otros ponen el filtro a la experiencia, muchas veces sin avisarnos, o en la experiencia personal donde... CARAMBA QUÉ COINCIDENCIA
Acá es donde debería ser minucioso con mis fuentes, que son una mezcla de experiencia personal, lecturas y comentarios de colegas, más la comparación de algunas nomenclaturas que se sucedieron y se superpusieron cronológica y geográficamente: el manual de Kaplan, el DSM IV y el V, las nosografías de algunos psicoanalistas que no se ponen de acuerdo entre ellos...
Para hacer eso necesitaría un año de trabajo y una beca: escucho ofertas.
Mientras tanto, me conformo con la intuición que es el sedimento de la experiencia. Y como siempre les recuerdo a mis pacientes: la experiencia es lo que uno sabe de OTRAS PERSONAS.
En algún momento el psicoanálisis se puso de moda, a costa de alguna degradación en la práctica y en lo institucional. Convenientemente, la vulgarización y la popularidad terminaron en un muy difundido repudio de la disciplina, que fué relevada en la simpatía del mundo (de los médicos) por las terapias conductistas, que se promocionaron como "basadas en la evidencia"...
Y en este mismo momento, estamos viendo un nuevo viraje hacia enfoques basados en la neurobiología, lo que también supone una vuelta a poner a la psicología como disciplina auxiliar de una especialidad médica. Poco les duró la liberación del yugo psiquiátrico, pronto estarán al servicio de la neurología.
Y según el principio de que "si solo tenés un martillo en el mano..." pareciera que las patologías de moda van respondiendo al ideal de paciente que conllevan estos enfoques sucesivos...
¿Será así, o habrá otra cosa?¿Tenemos que creer que los planteles de psicólogos y psicólogas convencen a tanta gente de que tienen tal o cual cosa? La verdad, no creo que tengamos tanto poder: en general nadie nos respeta.
Los psicoanalistas, contrariando las recomendaciones de Freud, se dedicaron a atender a la variedad más amplia de pacientes, reclamando la pertinencia del encuadre a donde fuera posible. En algunos casos esto salió bien, en otros mal. Mi impresión es que un terapeuta experimentado y mínimamente dotado de entendimiento del padecimiento psíquico, puede lograr intervenciones beneficiosas para muchos pacientes a poco que se acomode a sus posibilidades.
¿Qué puede haber hecho que tanta gente se canse del psicoanálisis?¿Se frustraron?
¿No será que justamente los psicoanalistas se dedicaron activamente a frustrar a sus pacientes, confiando en que siguieran pagando y esperando que la cura sobrevenga por añadidura? La frustración es algo con lo que convive muy bien la histeria, pero el resto de la gente no se queda a quejarse. Puede que los obsesivos se tomen su tiempo y den vueltas antes de dejar una terapia, porque bueno, así hacen todo, pero no es lo mismo. 
Y tampoco es por esperar mucho que la gente deja de seguir una tendencia: si se es suficientemente hábil, se puede postergar una promesa indefinidamente, por siglos!
La cuestión es que va a haber un grupo creciente de gente que no está a gusto con ese encuadre, ni siquiera con el de la "psicología del yo" ,que es una especie de psicoanálisis diluído y amoldado a las posibilidades del público estadounidense.
Mi convicción es que el problema debe ser la demanda específica que se hace desde una disciplina. Claro que los profesionales son todos diferentes, y lo mismo los pacientes, si hay un elemento predominante, es estadístico. 
Si el psicoanálisis exige una renuncia, insiste y no cede, la cosa no anda.
Esa gente va a irse a buscar alguien que le dé respuestas, y que le prometa alguna mejoría ¿Qué problemas, qué síntomas le van a llevar a las terapias nuevas, las personas frustradas? Yo creo que llevaron su angustia, en su forma más actualizada y urgente, en forma de acting-out borderline, en forma de crisis obsesivas, en forma de ataques de pánico.
Y sobre todo, llevaron su impotencia. Porque en el fondo, el reclamo más profundo que le hace un psicoanalista a sus pacientes, es que sacrifiquen esa impotencia que en el fondo, aman, porque es una inhibición que adoptaron para evitar la castración. Como el budismo, el psicoanálisis exige renunciar a la ilusión. Y la gente tuvo que ir a pedir a otro lado que la ayuden a volver a sentirse entera. Llegaron diciendo "no puedo"
Y las terapias conductistas respondieron con un manual de instrucciones. Y todo el mundo fué feliz.
Sobre todo los neuróticos obsesivos, ahora rebautizados TOC, que como se puede dar cuenta cualquiera que entienda el concepto de "defensa secundaria", no pueden menos que asimilar las indicaciones de sus terapeutas como un nuevo ceremonial, que seguramente es eficaz...
Con las fobias y las personalidades inestables, sólo hace falta que se encaminen a adoptar esos mecanismos de defensa secundaria como una superestructura. Para el enfoque conductista, la fobia es el estadío previo de la obsesión (como para el Freud de 1890, sorpresa) y el trastorno borderline una personalidad obsesiva defectuosa, ya sea por traumas más intensos, o por falla genética. Siempre le podemos echar la culpa a la genética... 
Para los que se quejan de que es psicoanálisis es antiguo, esa idea es estrictamente "preanalítica" fué sostenida y luego abandonada por Freud en atención a la evidencia, esa que tanto les gusta.
Decía que las terapias conductistas respondieron con un manual de instrucciones, porque practican un cretinismo teórico tal, donde si la persona pide x, es porque le falta x, y todo se va a solucionar dándole x.
La gente llegó diciendo "no puedo", y como dijo Lacan, las terapias le pidieron a la gente que "pueda donde no puede".
Porque está claro desde Bernheim en adelante: somos brujos que practican la sugestión, y más o menos "funciona" mientras nos tienen fé.
¿Se nota que en el fondo le piden a sus pacientes lo mismo que los psicoanalistas?
Ahí es donde creo que se funda el éxito actual del enfoque naz... digo neurobiológico: asume la sintomatología como condición, y abre la puerta a reconciliarse a título de indentidad con la impotencia. Liberador.
Ah, no quisiera pensar en otro ejemplo donde una promesa de libertad resultó un tobogán vertiginoso a la eugenesia...

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