Ritos de pasaje
Freud apuntó en algún lado que "el niño es anterior al hombre, incluso al hombre primitivo", porque necesitaba subrayar la importancia de los factores constitucionales, la influencia de las condiciones dadas, no elegidas ni moldeadas por la historia.
En el otro lado de las ciencias humanas, Margaret Mead describió muy bien cómo la cultura determina prácticas de crianza que moldean tendencias en las niñas y niños que se vuelven tan frecuentes que nos parecen naturales.
¿Sirve conocer el pasado? Es decir ¿hasta dónde me ayuda tener un relato de cómo se construyó algo, más allá de satisfacer mi curiosidad y mi necesidad de sentido?
En el caso del psicoanálisis, se vulgarizó la idea de que revelando los traumas reprimidos de la infancia se llagaba a curar los síntomas del presente.
Después vino el estructuralismo francés a recordar que el inconsciente es atemporal, para que después se vulgarizara como una idea de que todo es hacer juegos de palabras con el sufrimiento.
Tratando siempre de recordar que el mapa no es el territorio, y que en el fondo siempre estamos proponiendo mitografías mejoradas, yo creo que la principal enseñanza de la historia, sea individual o colectiva, es que en primer lugar rompe la idea de que "las cosas son así y no pueden ser de otra manera". Representarse la posibilidad de un cambio no equivale a hacerlo, por supuesto, pero sin eso no se cambia nada. Por otro lado, hilando fino se pueden encontrar los puntos de inflexión en que a determinados problemas se les dieron soluciones que en la actualidad se pueden mejorar. Está claro que estas cosas son prioridades para mí porque mi trabajo es ayudar a la gente a estar mejor, y eso a veces, no siempre, pasa por hacer la historia individual, y a veces también pasa por entender la historia colectiva, hasta donde se pueda.
El libro que comentaba de Margaret Mead es "El Hombre y la Mujer", donde hace un análisis comparativo de cómo en distintas culturas se forman los roles masculinos y femeninos, cómo interactúan, cómo se relacionan sus características con la vida social específica de cada grupo estudiado. Y como es antropóloga, propone algunas invariantes, características que se encuentran a lo largo de todas las culturas.
Dos cosas señala Mead como constantes en la totalidad de las sociedades: que las mujeres tienen su desarrollo sexual marcado de manera "inequívoca" por hecho biológicos drásticos como la menarca y el parto, y que los varones en cambio tienen rituales específicos de iniciación que son indispensables para que el individuo sea considerado un hombre.
En las ciencias humanas nos encanta, como se ve, encontrar un hecho orgánico o biológico que no dependa de la interpretación del observador, y justifique los hallazgos empíricos... Por eso es muy tentador caer en la noción de que las mujeres tienen un desarrollo corporal y unos eventos vitales que EVIDENTEMENTE las identifican como mujeres, mientras que los machos tienen un desarrollo tan gradual e imperceptible que no les queda más remedio que inventar ceremonias y ritos de pasaje para HACER VISIBLE que se convirtieron en hombres.
Mucho tiempo me conformé con esa lectura, porque de hecho, la condición de hombre es simbólica, depende del reconocimiento del resto, y puede perderse.
En cambio, pareciera que la condición de mujer fuera inalienable, aunque pasible de sufrir degradaciones: la mujer puede convertirse en puta, pero no deja de ser mujer, en cambio el hombre puede convertirse en "la mujer del pabellón" si los demás hombres lo usan como objeto sexual.
En cambio, pareciera que la condición de mujer fuera inalienable, aunque pasible de sufrir degradaciones: la mujer puede convertirse en puta, pero no deja de ser mujer, en cambio el hombre puede convertirse en "la mujer del pabellón" si los demás hombres lo usan como objeto sexual.
Pero ese marco hace agua desde que existe el colectivo trans, y hay que enfrentar la evidencia que supone un colectivo de mujeres que tienen que luchar por obtener el reconocimiento de su identidad sexual por parte de la sociedad.
Ahí es donde vuelvo buscar un poquito de ayuda en la historia posible para entender mejor.
En principio, lo que decía Mead sobre los ritos de pasaje era cierto en ese momento. En todas las sociedades ocurría. Por eso es tentador pensar que siempre fué así y no podía ser de otra manera. Pero cabe otra posibilidad: que de muchas formas sociales de ser hombre, esta es la que sobrevivió, por los motivos que sean.
En general, creo que en algún momento muy temprano se debe haber dado una división de roles en algunas sociedades en relación puntualmente con la guerra.
No es muy arriesgado suponer que hasta cierto punto de la historia, los homínidos nos peleábamos en masa "como familia", resultando que las bajas se repartieran más o menos equitativamente. Hasta que algún grupo, por lo que sea, separó tareas: mandó a los machos que estaban vagueando a darse palos con otro grupo.
El resultado de eso es que el grupo que pelea así no pierde mujeres, y puede tener la misma cantidad de hijos que antes (dejando de lado la capacidad de alimentarlos). Esto ya es un factor estadístico enorme, y de nuevo sin saber nada a ciencia cierta, es posible suponer que con el tiempo, los grupos que dividieron tareas crecieron más que los que no, y que al final fueron los únicos.
Hasta ahí sólo tenemos sociedades con división de roles. Pero el problema de eso es que uno de esos roles implica crear un grupo de individuos que se especializan en la violencia, y que pueden usar esa violencia para el dominio de otros. No hace falta buscar mucho para saber que eso siempre conduce a que dicho grupo o patota, en seguida pasa de ser un recurso empleado contra grupos externos, a ser una elite privilegiada, y finalmente a dominar a todo el resto.
Hasta ahí sólo tenemos sociedades con división de roles. Pero el problema de eso es que uno de esos roles implica crear un grupo de individuos que se especializan en la violencia, y que pueden usar esa violencia para el dominio de otros. No hace falta buscar mucho para saber que eso siempre conduce a que dicho grupo o patota, en seguida pasa de ser un recurso empleado contra grupos externos, a ser una elite privilegiada, y finalmente a dominar a todo el resto.
En esta etapa, hay un grupo dominante compuesto además por varones. Como es un grupo con privilegios, es de esperar que muchos varones quieran formar parte de ese grupo, y entonces les puedan imponer condiciones de ingreso. El famoso "derecho de piso". Ahí ya tenemos el origen del rito de pasaje.
Solo falta que se generalice a otros espacios de la vida social. Es decir, que se generalice la forma de agrupación, vida y pertenencia militares.
Creo que ahí lo que puede haber sucedido es que los militares no sólo se apropiaron del gobierno, sino también de la agricultura, la construcción, de todos los negocios posibles ¿Por qué? Porque como forma de organización necesitan expandirse: los militares no producen, destruyen. Necesitan constantes aportes externos, si nadie los mantiene, saquean.
Ahora sí: una vez que los militares ocuparon todo el espacio social, pasaron de una forma de ser hombre entre otras, a la única forma de ser hombre, y todo un orden social adaptado a sustentar esa forma de vida.
Solo falta que se generalice a otros espacios de la vida social. Es decir, que se generalice la forma de agrupación, vida y pertenencia militares.
Creo que ahí lo que puede haber sucedido es que los militares no sólo se apropiaron del gobierno, sino también de la agricultura, la construcción, de todos los negocios posibles ¿Por qué? Porque como forma de organización necesitan expandirse: los militares no producen, destruyen. Necesitan constantes aportes externos, si nadie los mantiene, saquean.
Ahora sí: una vez que los militares ocuparon todo el espacio social, pasaron de una forma de ser hombre entre otras, a la única forma de ser hombre, y todo un orden social adaptado a sustentar esa forma de vida.
La sociedad moderna nos deja hacer otras cosas, y hace mucho dejó de ser indispensable que todos los varones sean soldados. Capaz habría que mandar a cagar los ritos de pasaje y la antropología.
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