La Ley de Salud Mental
¿En serio vas a ponerte a contrapelo justo ahora?
Y, sí: porque en primer lugar las cosas que hay que decir las están diciendo personas mucho más inteligentes, expertas, formadas y más influyentes que yo (estoy hablando de Alicia Stolkiner, por supuesto).
Y además, porque mi propia intrascendencia me permite cierta irresponsabilidad.
De todas maneras no esta de más alguna aclaración básica:
Toda persona de bien debe defender con lo que esté a su alcance la actual Ley de Salud Mental de cualquier intento de reforma de este gobierno de nazis antipatria. Y en todo momento oponerse a cualquier medida que intente ejecutar porque todos los actos de gobierno de Javier Milei están dirigidos contra nosotros, contra nuestra posteridad y contra todas las gentes del mundo que quieran habitar el suelo argentino.
Toda persona de bien debe defender con lo que esté a su alcance la actual Ley de Salud Mental de cualquier intento de reforma de este gobierno de nazis antipatria. Y en todo momento oponerse a cualquier medida que intente ejecutar porque todos los actos de gobierno de Javier Milei están dirigidos contra nosotros, contra nuestra posteridad y contra todas las gentes del mundo que quieran habitar el suelo argentino.
Ahora sí con lo que me interesa apuntar hoy, y no será la primera ni la última vez que lo traiga a cuento.
En nuestra querida Ley 26.657, una de las temáticas principales es la desmanicomialización. Y los que han llevado adelante la reforma contra el modelo de psiquiatría asilar, basado en el encierro forzoso, por largos períodos de tiempo, y en clara violación de los derechos humanos, tienen como diamante de su corona antipsiquiátrica el horizonte de que no existan más clínicas especializadas en internación de pacientes psiquiátricos, según la Ley, no se pueden crear más establecimientos "monovalentes" (=dedicados sólo a personas con padecimiento mental) y los que hay deben readecuarse progresivamente.
No quiero entrar en detalles sobre los extremos a los que llega la exigencia de "readecuación" cuando es puesta en manos de burócratas encargados de supervisar la habilitación de, por ejemplo, un consultorio ¡Un consultorio! donde los pacientes van a ir una vez por semana a charlar de cuarenta minutos a una hora, pero para los funcionarios del gobierno, hay que dar cuenta de cómo se va a garantizar que esas personas no vean limitada su integración con la comunidad, y de cómo se va a gestionar su continuidad educativa, laboral y su inclusión en espacios de interés cultural, y hasta de cuál es el protocolo para casos de intercurrencias de enfermedades orgánicas ¡En un consultorio de psicoterapia!
Bueno, me calmo.
El tema es: según la ley, las personas con padecimiento mental no se pueden atender en un establecimiento que sólo se dedique a la salud mental, porque para la Ley, eso es un MANICOMIO, y tienen que ir a un Centro de Salud general, como un Hospital.
Por supuesto: los Hospitales suelen tener servicios de psicopatología, y cuando se manejan bien, dan BUENOS RESULTADOS.
Buenos resultados significa que muchos pacientes mejoran, hablando propiamente: cuando se empieza a manejar el servicio de salud mental con un mínimo de sentido común y recursos, la cantidad de pacientes que mejoran AUMENTA.
Por supuesto: los Hospitales suelen tener servicios de psicopatología, y cuando se manejan bien, dan BUENOS RESULTADOS.
Buenos resultados significa que muchos pacientes mejoran, hablando propiamente: cuando se empieza a manejar el servicio de salud mental con un mínimo de sentido común y recursos, la cantidad de pacientes que mejoran AUMENTA.
Pero de ahí a pretender que TODOS los casos se resuelvan en un hospital o en una clínica polivalente...
No es que no estén preparados: eso se podría resolver haciendo los cambios necesarios. Tampoco es que justamente haya una porción importante de padecimientos mentales que cursan con alteraciones de la conducta difíciles de manejar e incompatibles con el manejo de un servicio sanitario regular.
No es que no estén preparados: eso se podría resolver haciendo los cambios necesarios. Tampoco es que justamente haya una porción importante de padecimientos mentales que cursan con alteraciones de la conducta difíciles de manejar e incompatibles con el manejo de un servicio sanitario regular.
Es que la dinámica de los tratamientos es muy diferente.
Cuando se interna un paciente "orgánico", el objetivo es mantenerlo controlado, estabilizarlo y tal vez operarlo, pero sise interna, es porque las intervenciones que se hagan no se pueden hacer en la casa, son INVASIVAS, y a veces INCAPACITANTES, así que la persona queda en una situación de pérdida de autonomía que puede llegar a ser absoluta en los casos en que se recurre al coma inducido.
En resumen, se supone que el paciente está en un estado de EXCEPCIÓN, nadie espera que haga vida normal, y se pretende que esto se extienda lo menos posible, porque es archisabido que una internación hospitalaria prolongada HACE DAÑO.
En el caso del paciente "psiquiátrico", aún cuando se interna, al contrario de lo que la gente se imagina, no se pasa el día dopado, ni con chaleco de fuerza. Eso sólo en casos extremos como pacientes que tratan de romper todo, y fajar a los demás o matarse. En general, los pacientes hacen "vida normal": se levantan, comen, hacen actividades, hacen terapia individual, grupal, talleres, gimnasia, estudian, leen, boludean como usted y como yo. Porque hasta que están en condiciones de seguir un tratamiento ambulatorio, pasan dos semanas, tres, un mes. Muy pocos casos necesitan más de un mes, y algunas personas tienen cuadros que son muy resistentes y necesitan cuidados todo el tiempo.
Ni que hablar de los viejos que se van deteriorando de manera irreversible.
Con esta dináica y estos tiempos, no se puede pretender que los pacientes hagan su tratamiento en una cama de hospital general. No es un lugar donde se puede hacer vida normal.
"Bueno, pero entonces el hospital debe tener un sector acondicionado para este tipo de tratamientos"
Genial: acaban de inventar el pabellón psiquiátrico.
Si alguien encuentra una diferencia ontológica entre un pabellón psiquiátrico y una clínica psiquiátrica, que no sea la distancia en metros del servicio general, y que no esté basada en ejemplo a propósito de los mejores pabellones psiquiátricos y las peores clínicas psiquiátricas, que me avise.
Se tienen que crear más establecimientos especializados en salud mental, no menos.
Particularmente se necesitan más Hospitales de Día, muchos más. Que estén muy distribuidos, porque los pacientes tienen que concurrir de lunes a viernes: tienen que poder atenderse CERCA DE SU CASA.
Y centros de tratamiento con solución residencial, como se dice ahora porque "clínica psiquiátrica" es mala palabra, para niños, niñas y adolescentes, que también se enferman, y no tienen donde tratarse.
También hacen falta opciones para los pacientes crónicos.
Particularmente se necesitan más Hospitales de Día, muchos más. Que estén muy distribuidos, porque los pacientes tienen que concurrir de lunes a viernes: tienen que poder atenderse CERCA DE SU CASA.
Y centros de tratamiento con solución residencial, como se dice ahora porque "clínica psiquiátrica" es mala palabra, para niños, niñas y adolescentes, que también se enferman, y no tienen donde tratarse.
También hacen falta opciones para los pacientes crónicos.
Y dejar de joder a las familias conque se tienen que hacer cargo: eso es pretender que la misma familia que crió un loco actúe de manera sanadora, me parece el delirio más estúpido que se pueda pedir.
Comentarios
Publicar un comentario